viernes, 13 de julio de 2007

París VI: Hôtel des Invalides y Sacre-Coeur.

Bienvenidos al penúltimo post sobre París. Hoy visitaremos dos de los edificios más impresionantes de la ciudad.

Hôtel des Invalides, Los Inválidos en castellano, es un edificio del siglo XVII que fue mandado construir para los soldados que resultaban heridos durante la guerra y a su vuelta a casa no tenían a dónde ir. Lo más llamativo del edificio es la cúpula dorada de la capilla que alberga los restos mortales de Napoleón Bonaparte, que se observa desde casi cualquier lugar de París. Hoy, el edificio se ha convertido en museo militar.

Os voy enseñando algunas fotos y os cuento cosas: El edificio se encuentra relativamente cerca de la Torre Eiffel. Se sitúa en la misma orilla del Sena, de modo que llegar hasta allí es un paseo maravilloso, aquí podéis ver la entrada principal y las vistas hacia la ciudad desde el mismo lugar.
La primera foto, (que reconozco que no es mía, y que la he sacado de Internet), muestra la basílica de la que antes os hablaba. Por dentro no es demasiado grande (estas fotos sí son mías), pero impresionan sus mármoles y el gran órgano que ocupa una de sus paredes.

El edificio cuenta con un patio interior que da acceso a la basílica, al museo de la armada y a la tumba de Napoleón. Lo vimos todo, excepto el museo, la verdad es que estábamos cansados de tanto andar (ya os dije que París es la ciudad del dolor de pies y no del amor), un poquito hartos de Napoleón y sus hazañas y no entramos al museo. A la vuelta, cuando lo comentaba con una amiga que estuvo en la capital francesa un par de semanas antes que yo, me decía que nos habíamos perdido una gran maravilla. De modo que os pido, que si lo conocéis me habléis de él, y si no es así, no os dejéis llevar por el cansancio, y visitadlo cuando viajéis a París.

Pero de la tumba de Napoleón, no sólo os puedo hablar, sino que también os la puedo enseñar, aquí la tenéis, un ataúd con un estilo muy, muy, muy…. ¿futurista? ¿o tan sólo extremadamente pomposo? Porque es enorme, de hecho ocupa el centro de una capilla y se puede observar desde el piso superior (donde están entre otros el féretro de nuestro Pepe Botella), o bajando hasta la galería que ocupa y viéndolo desde todos los ángulos posibles.

Bueno, pues después de esto, tomamos el metro y nos vamos camino de Montmartre. Una de las cosas que más me impresionó de la ciudad fue el momento en el que salimos del apeadero, avanzamos por una avenida ancha y de repente giramos hacia una calle estrechita llena de tiendas en las que se vendía de todo, y, al fondo, la basílica del Sacre-Coeur.

El edificio inspirado en la arquitectura romana y bizantina, que se sitúa en lo alto de una colina, se empezó a construir en el siglo XIX, para rendir homenaje a los muertos de la guerra franco-prusiana, pero no se terminó hasta 1919. Pero lo más curioso de la iglesia no es su estupenda apariencia o su interior, sino la cripta que se esconde debajo de ella y que también se puede visitar, se accede a ella desde un callejón bordeando el edificio desde la izquierda. Supongo que muy influenciada por las historias de templarios que tan de moda se han puesto en nuestra literatura, cuando visitaba aquel lugar pensaba en reuniones secretas, ceremonias místicas, planes para recuperar el Santo Grial… (que daño me han hecho esto chorra-libros).Llegar a la basílica es toda una aventura, como habéis visto en las fotos, está en lo alto de la colina y rodeada de escaleras, escaleras y escaleras. Si ya vuestros pies están a punto de estallar y tenéis la suerte de que esté en funcionamiento, pasad de las escaleras y acceder a ella a través del funicular. Nosotros no tuvimos esa suerte y subimos andando, la contrapartida, puedes ir parando para disfrutar de las fabulosas vistas que te ofrece la subida.

Hay que tener cuidado aquí con los muchachos que te regalan pulseras o te hacen juegos de magia, son como las gitanas españolas de Granada o Sevilla que sólo pretenden sacar dinero a los turistas. Así que lo mejor es tener las manos metiditas en los bolsillos.

Una vez arriba podréis disfrutar de un paseo por el barrio de Monmartre: ver su famoso cementerio, de la plaza de Pigale, de sus calles llenas de tiendas y restaurantes… Y si os animáis, visitar le Moulin Rouge. Haced lo que queráis, pero no os acostéis demasiado tarde porque mañana nos vamos a Versalles.

6 comentarios:

Musa Ambulante dijo...

París es una de mis ciudades pendientes. Así que el año que viene espero que no se me escape, a ver si me lo planifico bien todo ;) ;)

La verdad es que cualquier ciudad puede ser la del dolor de pies. Praga no es excesivamente grande y tras una semana allí sólo deseaba que me cortasen los dedos de los pies.


Mua!

p.S: Me ha encantado el "cacharro" donde está Napoleón

A. dijo...

Siempre me llamó la atención una tumba tan grande para un señor tan pequeñito (me refiero a los inválidos y a Napoleón, claro!).

Y el Sacre-Coeur me encanta porque allí rodaron algunas de las escenas de "Amelie" no? Ojala pueda volver pronto!

Salut!

Javier Villegas dijo...

Hola Pina, que buen post este, gracias por mostrarnos a París con tu lente, sin duda hermosa la ciudad, ojalá algún día pueda conocer Europa y sus maravillas. Que sepulcro tan grande ese de Napoleón.Besos

Pinayara dijo...

Hola a todos.
No sé qué temperatura tendréis en vuestras ciudades, pero aquí no estamos ahogando por el calor.
Hay algo que a los tres os ha llamado la atención: la tumba de Napoleón. Cuando estábamos viéndola, mi chico, que ya había estado en París, me explicaba que en su anterior visita les habían comentado que el sepulcro es una especie de muñeca rusa, a ver si me explico: el cuerpo está dentro de un ataúd de madera, éste, a su vez, dentro de otro de mármol, éste, en el interior de otro… (no sabría deciros correctamente los materiales), y, el “mastodonte posmoderno” que se ve, es el último. Pero no sé si es cierto o no, porque, cuando elaboraba el post, busqué información sobre esto y no encontré nada.

Musa. Tienes razón, hacer turismo es agotador, sea en la ciudad que sea. Y, lo que a ti te pasa con París, que es una de tus ciudades pendientes, a mí me ocurre con Praga (aunque también con China, Argentina, Perú, Egipto… ¡cuánto mundo me queda por ver!). A ver si se cumplen nuestros deseos y pronto conocemos las ciudades que nos hacen soñar.

a. : El Sacre-Coeur fue uno de los lugares que más me impresionó de París. En general todo Monmartre es precioso.

Javi: ¡Ojalá pudiera yo conocer Colombia!

TEA CUP CLUB dijo...

Paris, la ciudad del romance.

Bellas fotos, que lindo tu blog.

Felicitacione y abrazos fraternales desde esta humilde casita

Veronica

Javier Villegas dijo...

Depronto y la conoces, pero te digo que no te arrepentirias, ya verias como los colombianos atendemos de bien al que viene de afuera, lo hacemos sentir en casa.Saludos