Esta película fue filmada en 1964, y, desde mi punto de vista, es una de las obras maestras del cine español. Su argumento parte de un esbozo de historia que había realizado Berlanga al leer en El Caso la noticia del llamado “Crimen de Mazarrón”, de hecho, Fernán Gómez quiso titular así su obra, pero problemas con la censura y con el ayuntamiento de dicho pueblo, que creía que algo así haría que se tuviera una imagen negativa de sus vecinos, hicieron que el tituló se cambiara por el de El extraño viaje, que, en mi opinión, es mucho más apropiado. Se trata de una magistral película que mezcla muchísimos géneros: el documental, el terror, la parodia, la comedia, el cine negro…, pero que tuvo muchas dificultades para llegar al gran público. Tardó 5 años en estrenarse, y cuando lo hizo fue en un cine de barrio en un programa doble como complemento. Gracias a un crítico que la vio y realizó una reseña sobre ella en la revista Oráculo, la crítica empezó a interesarse por ella.
Situada en un pueblo cercano a Madrid, nos muestra de una manera un tanto costumbrista a los habitantes de la localidad: la chica joven a la que todos consideran un fresca, que viste a la ultima y que quiere irse a la capital a triunfar como artista; el cantante de la charanga que actúa los fines de semana en el pueblo, que miente a la chica con la que sale para conseguir sus besos y sus caricias; la mercera desconfiada a la que roban un corsé de su tienda y denuncia, sin pruebas y por su apariencia, a una chica ante la policía; los viejecitos que ocupan sus noches ejerciendo de voyeurs…. Y es que, el tema de la provincia aparece aquí desde el esperpento y adopta los puntos de vista del cine neorrealista. Todos los personajes quieren triunfar en algo: casarse, salir del pueblo… Viven en un pueblo en el que no hay industria, se mantienen del fruto de las tierras y de las rentas. En todos hay un deseo de escapar de su realidad que no se cumple. Y ese sentimiento de frustración es común en todos los grupos sociales. De manera que Fernando Fernán Gómez no nos ofrece un simple retrato costumbrista de la España profunda de los 60, sino que, partiendo del objetivismo, realiza una crítica al anquilosamiento de los pueblos de la época.
Nos cuenta la historia de Ignacia y sus hermanos que viven en una mansión en la plaza del pueblo, pero sin mantener ningún tipo de relación con sus vecinos. Los hermanos, que viven aterrorizados por el carácter de su hermana, en una discusión l
a matan. En ese momento los encuentra uno de los músicos de la orquesta que mantiene una relación, “muy especial”, con Ignacia. Él los ayuda a esconder el cadáver en un barril de vino, y también a huir del pueblo. Los lleva a una playa levantina con la falsa promesa de un barco que iría a buscarlos para llevarlos a América y allí los envenena. El pueblo se entera del fallecimiento de los dos hermanos, pero no saben nada de Ignacia, hasta que el dueño del bar, al coger el vino de los barriles encuentra su cadáver. Todo se precipita y el cantante confiesa su delito.
Es una película sorprendente que no abandona la intriga y el humor y que contiene escenas transgresoras que lograron escapar de una censura torpe que se preocupaba más de la no aparición de ideas políticas, sexuales o religiosas, que de entender el mensaje que contenían los films.
Particularmente llamativo es el papel de Carlos Larrañaga, acostumbrados a verlo como el típico galán romántico, cursi y algo canalla, pero con un gran corazón, papel al que nos tiene acostumbrados. Aquí interpreta al músico de la orquesta, un hombre sin escrúpulos, mentiroso, timorato, manipulador y manipulado. O Rafaela Aparicio, que en la mayoría de sus películas es la criada, la tía, la madre graciosa y risueña; aquí es una mujer miedosa, fantasiosa, infantil… pero al mismo tiempo vengativa y rencorosa.
Si no la habéis visto todavía, tenéis que hacerlo, porque es una obra maestra. Y, si ya la conocéis, ¿Por qué no volverla a ver? Eso sí, no esperéis que la echen por televisión, porque las películas españolas de estos años sólo las emite Cine de Barrio y ésta no reúne las características de la España de toros y pandereta que nos muestra ese programa. No sé, quizás, algún día, sobre las dos o las tres de la mañana, la pongan en La dos. Vete tú a saber.


