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lunes, 9 de julio de 2007

Maná, "Amar es combatir": 30 de junio, Murcia.

Comienza el calor y con él la época de conciertos. Así que os iré contando aquellos a los que vaya acudiendo. El día 30 fui a ver a Maná a Murcia. Es un grupo que me gusta mucho, empecé a escucharlos hace muchos años y los he ido siguiendo desde que apenas eran conocidos en España. Cada dos años, más o menos, se dan una vueltecita por nuestro país, y yo, siempre que puedo, voy a verlos. De modo que es la tercera vez que lo hago, y nunca dejan de sorprenderme. No soy una fan histérica de las que compran el disco el mismo día que sale a la venta, de las que se saben todas las canciones de memoria, de las que se confiesan enamoradas de alguno de los miembros del grupo…; pero, los sigo y disfruto mucho con sus actuaciones.

Bueno, pues os cuento: El concierto tenía lugar en el estadio de fútbol de “La Condomina”, primer problema: los que no vivimos en Murcia no teníamos la menor idea de su existencia, porque todos conocemos “La Nueva Condomina”, pero, ¿quién iba a imaginar que no estaba sobre la vieja? es decir, ¿quién sabia que “La Condomina” sigue existiendo y está en el centro de la ciudad? Nosotros no, así que nos fuimos a “La Condomina” que conocíamos, y allí no había nadie (lógico), la gente llegaba en coche, echaba un vistazo y se largaba, y nosotros alucinados. De modo que decidimos preguntar a unos chicos y estos nos dijeron que, al parecer, nos habíamos equivocado, que había que ir al centro de Murcia. Vale, pero, ¿a dónde? Desorientados, perdidos y muertos de hambre, decidimos seguir a una parejita que salía en coche del parking dirección al concierto. Saltándonos semáforos en rojo, atravesando calles por las que nunca se nos hubiera ocurrido pasar, superando los limites establecidos de velocidad; llegamos a un parking, y, aunque jugamos al disimulo con la pareja que nos había servido de guía, no pudimos evitar aparcar, prácticamente, a su lado. Perfecto, ya estábamos en el centro de Murcia, pero, ¿dónde estaba la puñetera Condomina? Con la falta de sigilo y prudencia que caracterizó nuestra persecución anterior, comenzamos un nuevo seguimiento. Procuramos distanciarnos un poquito de ellos, que parecieron darse cuenta de que los seguíamos y aligeraron el paso, de modo que, en un momento de despiste, los perdimos. Con cuatro indicaciones de amables vecinos murcianos, llegamos a lugar del concierto. Compramos lo que quedaba en una pastelería cercana al recinto que otros hambrientos asistentes al evento habían saqueado antes de nuestra llegada. Y con nuestra bolsa de empanadillas y nuestras cervecitas, nos sentamos en el césped a esperar que comenzara. Charlando, bebiendo, comiendo, fumando… se nos pasó el ratito que nos quedaba hasta la hora de comienzo del concierto, asi que nos levantamos y buscamos un lugar desde el que pudiéramos ver bien, y, ¿a quiénes os imagináis que teníamos delante?, ¡bingo!... a la parejita que veníamos siguiendo. ¡El mundo es un pañuelo!

El concierto fue genial: el directo del grupo es increíble; la vitalidad y la energía que derrochan es sorprendente (sobre todo en el caso del bateria); los juegos de luces, la presencia del fuego y el agua…, alucinantes. En definitiva, Maná sigue en su línea de dar buenos conciertos en los que el público disfruta enormemente y no puede parar de saltar, bailar, gritar…, conciertos capaces, no sólo de hacer que te lo pases muy bien, sino también de emocionarte o de mover tu conciencia hacia loables causas como la lucha contra la pobreza y falta de educación en Hispanoamérica, la comprensión hacia la personas que sufren depresión y piensan en el suicidio, la unión de los pueblos en busca de la paz, la necesidad de libertad y el fin de la represión social, económica o cultural…

No os voy a describir minuciosamente el concierto explicando las canciones que tocaron, narrando las palabras que dijeron, mostrando los efectos y el atrezzo que introdujeron… porque al grupo aún le queda mucha gira por delante, y, si decidís ir a verlos, el “efecto sorpresa” es indispensable para disfrutar más y mejor de un concierto que enfebrecidamente os recomiendo.