martes, 26 de febrero de 2008

Eurovisión 2008: Capítulo 2.

Siento desilusionaros pero Antonio González,"El gato", no participará en la supergala televisada en la que se elegirá al representante español para ir a Eurovisión. Esa maravillosa "Bicicletera" ha pasado de estar en el puesto número 1 al 36, (no soy lo suficientemente eurofan como para poder explicaros el por qué). Finalmente, ha sido mi admirado Rodolfo Chikilicuatre el que ha conseguido este honor, a pesar de que su participación no gusta demasiado a los expertos eurovisivos. Y la verdad es que no lo entiendo, desde la cursi de Rosa no había tanta expectación ante este trasnochado Festival.

Bueno, pues a esperar al 8 de marzo para ver la sonada gala de elección de nuestro representante. Estas elecciones vamos a tener una jornada de reflexión animada, nadie puede decir lo contrario.

lunes, 25 de febrero de 2008

Eurovisión 2008: Capítulo 1.

Sí, lo reconozco. Soy una friki: me encanta el Festival de Eurovisión. Soy de las que se quedan en casa y disfruta viendo en la tele las canciones más horteras, los luminosos trajes, las estravagantes puestas en escena, los escenarios multicolores... Disfruto con esas letras ridículas en lenguas que no comprendo, con esos presentadores sacados de las revistas de moda, y, sobre todo, con los "poins". Debo reconocer, sin embargo, que desde la marcha de Uribarri, Eurovisión ya no es lo que era, ahora tenemos que imaginar los politiqueos por los que no nos vota éste o aquél país, ya no tenemos a nadie que nos lo explique de forma clara y que nos haga ponernos de los nervios cuando Inglaterra no nos da "poins" o superalegres cuando Portugal nos da 12 "poins".

Este año volveré a sentarme frente al televisor para ver el Festival. Y lo haré con el orgullo de saber que por fin estamos a la altura de tal evento. Por fin vamos a mandar una canción ridícula. Por fin tenemos verdaderas posibilidades de ganar. Por fin dejaremos de hablar del "La La La" de Massiel y llevaremos a la categoría de héroe nacional al valiente que consiga el título. ¡Ya era hora! Y todo gracias al afán democratizador de RTVE, que éste año ha permitido que todo el que quisiera pudiera presentar, a través de Internet, su canción a la preselección del candidato que representará a España en el Festival.

Si echáis un vistazo a la página oficial del concurso en España, os daréis cuenta de la cantidad de personas que han presentado sus canciones. De entre ellas, los internautas han escogido a 5, que junto con los 5 que tenga a bien la Organización, participarán en una gala televisada de la que, finalmente, saldrá el representante español. Es decir, que lo más probable es que ninguna de las 2 canciones que han quedado en las primeras posiciones tras la votación en Internet, llegue a ser la que nos represente en Polonia. Y sería una lástima, la verdad, juzgarlo vosotros mismos:

Primer puesto: Los nietos de Antonio tienen que estar muy orgullosos de su abuelo.



Segundo puesto: Buenafuente ha conseguido que la gente se vuelva a intersar por el Festival.



Supongo que para los cantantes que han presentado sus maquetas a este concurso y que llevan mucho tiempo luchando para conseguir una carrera musical de la que Eurovisión puede ser el primer paso, debe ser muy frustrante ver quiénes son los favoritos de la Red. Y si pienso en ellos, la verdad es que esta selección tan democrática me parece un tanto injusta. Sin embargo, si pienso en algún que otro cantante novel al que han invadido el divismo y los aires de grandeza, ésta me parece la mejor cura de humildad.

sábado, 23 de febrero de 2008

Marilyn y Lizardo Cruzado.

Hoy os presento a otro poeta hispanoamericano: Lizardo Cruzado. Nació en Trujillo (Perú) en 1975. A pesar de su juventud se le considera uno de los poetas peruanos con más importancia en los últimos años. En 1990 y en 1993 ganó el premio liteario "Lundero" que convoca el diario de Trujillo La industria. Sin embargo, por más que he investigado, no tengo noticia de que haya publicado ningún poemario. Conocemos sus composiciones porque han aparecido en alguna antología de poesía hispanoamericana de los últimos años, en revistas literarias, y, sobre todo, en muchos blogs y páginas de Internet dedicadas a la poesía. Y es que ganarse la vida como poeta, en este mundo caracterizado por las prisas y la falta de reflexión sobre lo lque nos rodea, resulta casi imposible.

Os dejo con este poema que Cruzado dedica a M.M. , ¿su madre o Marilyn Monroe? En el que la desmitificación de un ídolo cinematográfico le sirve para plasmar la cruda realidad de la vida de su madre.

PARA M.M.

(O sea, para Marylin Monroe; para Mi Madre)


Decir que Marilyn Monroe no fue Mi Madre
no es lo mismo
que decir que Mi Madre no fue Marilyn Monroe.
Fijo que suena confuso como un sofisma;
pero viendo bien, viéndola bien,
viéndolas,
ambas tiene -aparte del esqueleto
lentísimo y el erizado pellejo celeste-
el mismo parque de atardecer quebrado,
unos cuantos sueños hechos mierda,
fotografías amarillentas
-cual marchitas magnolias-
olvidadas bajo el colchón o los párpados,
y unas ardientes ganas de ser amadas
mordidas lamidas y apretadas
como maduras chirimoyas o como higos.
Aunque fuera el viento neoyorquino el que
alzó a Marilyn las faldas
y a Mi Madre las ropas oprimiesen
las resacas
brisas del arenal,
ambas han llorado desnudas al menos una vez
extraviadas entre ortigas y sedas.
Y si Mi Madre no hubiera
abandonado el cine oscuro donde su juventud aullaba
con la última butaca clavada
en pleno pecho,
tal vez estaría ella ahora escribiendo sus memorias;
y por otro lado -o por el mismo-
se hallaría Marilyn pelando legumbres y patatas
o hirviendo sopa y calcetines
cuando muere la tarde.
Ambas
fueron desgarradamente felices
e infelices también -desgarradoramente-
La única
y pequeña diferencia es que Marilyn reventó
al tomarse cincuenta cápsulas de nembutal
y que Mi Madre
me parió a mí.
Lo cual
verdaderamente es casi lo mismo.


Lizardo Cruzado Hueso húmero, n. 31, diciembre de 1994.

martes, 19 de febrero de 2008

Mira si yo te querré, Luis Leante

Es algo indudable que el Premio Alfaguara de literatura lleva al Olimpo de la escritura a los que tienen la suerte de ganarlo. Luis Leante fue el galardonado con este premio en el año 2007, y desde que Mario Vargas Llosa lo llamó para comunicarle la grata noticia, ha dejado de ser conocido en su entorno, para convertirse en un escritor de renombre internacional. Esto no quiere decir que hasta Mira si yo te querré este nativo de Caravaca de la Cruz no hubiera hecho nada: tiene en su haber muchas más novelas, alguna obra de teatro, composiciones poéticas, guiones de cine... Sin embargo, su verdadera vocación no es la de escritor, sino la de profesor, e imparte sus clases de latín y griego en un instituto de Alicante. Ese mismo centro en el que, cuando ganó el premio, sus alumnos le aplaudían por los pasillos, sus compañeros le organizaban fiestas, y no dejaban de recibir llamadas de prestigiosos escritores que querían felicitarlo.

La novela es un puzzle que sólo el lector es capaz de reconstruir, puesto que la historia se nos presenta como una sucesión de capítulos, sin orden temporal, que nos ofrecen dos visiones distintas de una misma trama: la de Santiago, el legionario, y la de Montse, la médica de Urgencias de un hospital de Barcelona. Ella será la que dará comienzo a la historia cuando, al encontrarse con una fotografía de Santiago, su primer amor al que creía muerto, rompa con una vida llena de frustraciones y decida ir al Sahara a convertir su futuro en un reencuentro con su pasado.

La historia se ambienta en los campos de refugiados saharauis en la época actual. Pero los constantes flash-back, nos hacen conocer cómo vivieron los habitantes del Sahara la descolonización española que los dejó en manos de Marruecos y Mauritania. De ahí que, en la novela no sólo encontremos una historia de amor, sino un ferviente compromiso con la causa saharaui y un motivo de vergüenza para los gobiernos españoles que, desde que abandonaron a su suerte a este pueblo, no han hecho nada para solucionar el problema. Y es que no debemos olvidar que Luis Leante concibió esta novela después de visitar en dos ocasiones el Sahara.

No voy a entrar en detalles sobre el argumento porque de hacerlo estaría rompiendo la magia de una futura lectura que podáis realizar. Se han dicho verdaderas maravillas sobre la novela: que muestra de una forma muy realista el drama saharaui, que es una dramáticas y preciosa historia de amor, que crea a unos personajes con una fuerza arrebatadora, o que Luis Leante ha creado en ella su particular Macondo. Supongo que éste debe ser el comentario que más alague a su autor, al fin y al cabo, se ha declarado un ferviente admirador de la obra de Gabriel García Márquez.

Mañana, miércoles 20 de febrero, Luis Leante estará en Elche. Por la mañana acudirá al IES Pedro Ibarra para participar en el acto de presentación de un proyecto educativo-solidario que va a llevar a alumnos y profesores de éste y otros institutos al Sahara. Allí conocerán su cultura, su forma de vida, y les ayudarán con material educativo, alimentos... Y, a las 18h, acudirá al Palacio de Congresos de la ciudad para hablar de su novela. De modo que, si la habéis leído, verlo en persona y poder comentar con él vuestras impresiones sobre la lectura se puede convertir en fuente de enriquecimiento personal. Y, si no la habéis leído, escucharle hablar con tanta pasión de su obra, puede ser en el empujón definitivo para hacerlo.

Os espero.

domingo, 7 de octubre de 2007

París VII: Château de Versailles.

Muchachos, ¡qué poco nos queda para terminar nuestra visita a París! Hoy estaremos en Versalles, un fastuoso palacio que se encuentra a media hora de la capital francesa y que es el símbolo del poder absolutista de los antiguos reyes del país. Fue Luis XII el que, en 1723 mandó construir, en el enclave del palacio, un pabellón de caza en el que el monarca y los nobles pudieran pasar sus ratos de ocio. Pero, el lugar les pareció tan agradable que fueron ampliando, poco a poco el palacio. Luis XIV, obsesionado con crear un palacio sin igual, construyó la famosa Galería de los Espejos, una impresionante sala en la que se firmó el Tratado de Versalles que dio fin a la I Guerra Mundial. En enero de este año esta sala estaba siendo restaurada, de modo que gran parte de los espejos se ocultaban bajo paredes de cartón, aún así, la amplitud de la sala, su luminosidad, las lámparas, la decoración… hacían de la Galería un lugar sorprendente (tendré que volver cuando esté restaurada completamente para poder contaros más cosas).

Si os alojáis en París, llegar hasta Versalles es muy sencillo: podéis ir en tren (RER C), siguiendo la dirección Versailles-Rive Gauche, desde la estación de Invalides o Notre Dame. Al comprar el billete de tren pedir que incluya la visita al palacio, de este modo os saldrá más barata (13,5 euros: ida, entrada, y audioguía, y vuelta), que si pagáis por un lado los billetes y por otro la entrada.

El pueblo en el que se encuentra el palacio es muy bonito. Si decidís pasar el día completo allí, hay muchos restaurantes donde comer, pero, si hace buen tiempo, os recomiendo comprar unos bocatas y comer por los jardines del castillo, al lado de una de sus maravillosas fuentes tumbados sobre el verde césped. Eso es lo que a nosotros nos hubiera gustado hacer, pero la temperatura de enero y la constante llovizna nos impidió, prácticamente, visitar los jardines.

El palacio es precioso, pero si habéis estado en el de la Granja de San Ildefonso, no pararéis de encontrar similitudes, al fin y al cabo, el español está hecho a imagen y semejanza del francés, aunque es bastante más pequeño. Sólo hay una cosa que me impresionó mucho en Versalles y que no había visto en ningún palacio real español: el teatro de la ópera. Un teatro pequeñito repleto de tapices, bordados en oro, maderas nobles… ¡estos reyes se lo montaban muy bien!

Si os quedan tiempo y fuerzas para unas visitas más, no dejéis de pasear por la zona de la Sorbonne, allí podréis ver los edificios de la antigua universidad, y visitar el Panteón. Se trata de un edificio del siglo XVIII que inicialmente iba a ser una iglesia dedicada a Santa Genoveva, pero, tras la Revolución Francesa, se transformó en un templo para albergar los cuerpos de los hombres ilustres de la patria. Allí podréis ver las tumbas de Alejando Dumas, Víctor Hugo, Emile Zola, Maire Curie… y el asombros péndulo de Faucault que está situado en la galería central.

Y hasta aquí llego nuestro recorrido por Paris. Y lo voy a terminar con las mismas palabras con las que empecé esta serie de posts: disfrutad de sus calles, de sus edificios, de sus gentes, de su comida… porque ése es el verdadero encanto de la ciudad. Coged el avión y volved a casa, pero no guardéis las maletas, porque pronto visitaremos otra ciudad europea.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Un poema de Rafael Courtoisie.

Este verano he tenido la suerte de leer un buen número de poemas escritos por poetas hispanoamericanos nacidos en torno a 1960. Es un placer comprobar que gracias a ellos la poesía sigue vive y en buena salud física. Es evidente que los tiempos han cambiado, y que este mundo de placeres efímeros y urgencia consumista no deja demasiado hueco a la lectura pausada y reflexiva de un buen poema, y eso, que es algo sabido por estos jóvenes autores, se manifiesta en textos rápidos y enérgicos que muestran la realidad con toda su crudeza.

He pensado que os gustaría conocer a algunos de los nuevos poetas de hoy, quién sabe si no se convertirán en los clásicos de mañana. Así que comienzo con el uruguayo Rafael Courtoisie: nació en Montevideo en 1958 y tiene en su haber el VIII premio Fundación Loewe de 1995. No tengo el placer de conocer toda su obra, pero, de entre los poemas que he leído escritos por él, éste que hoy os muestro me gustó muchísimo, su sencillez me hizo reflexionar sobre la belleza de transformar lo cotidiano en objeto poético. Espero que os guste.


Objetos de silencio.

En una reunión, en medio de la conversación animada
cae, de pronto, una piedra invisible que provoca la
interrupción del diálogo. Los rostros se miran incómodos y
alguien carraspea.
La tensión dura apenas segundos, hasta que alguien decide
recoger el objeto y reanudar el diálogo con una frase
común. Pero en la habitación queda una marca indeleble
que las palabras no pueden ocultar.

jueves, 16 de agosto de 2007

El Círculo del Arte, Toledo.

La primera semana de julio estuve en Toledo. Es una ciudad preciosa, pero si tengo que describirla con una frase, me quedo con una coplilla que me cantó una toledana: “Toledo cuesta trabajo, cuesta trabajo, cuesta p΄arriba, cuesta p΄abajo”, ¡pero es que todo está cuesta arriba en Toledo!

La ciudad tiene un encanto especial que le viene dado por la muralla que rodea al casco antiguo, los preciosos edificios que lo forman, sus calles estrechas y empinadas, sus iglesias… sus muchas iglesias. Son tantas que es imposible mantenerlas todas como lugares de culto y oración, de modo que no es extraño encontrártelas transformadas en colegios, talleres mecánicos o bares.

Observad las dos fotos del principio, ¿qué muestran? una iglesia, contestareis todos. Pues sí lo es, se trata de la antigua iglesia de San Vicente, un templo mudéjar del siglo XIII. Pero a mí no me importaría que alguna de las ermitas de mi pueblo, que amenazan ruinas, se utilizase como este pequeño templo, ¿queréis verlo por dentro?

Me contaron que esta antigua iglesia estuvo cerrada durante muchos años, es tal el patrimonio de la ciudad, que es prácticamente imposible mantenerlo todo. En un afán de rescatar el edificio, se cedió a la Universidad de Toledo, que lo utilizó durante años como aula y, posteriormente como almacén. Viendo de nuevo que el edificio quedaría abandonado, ya que la universidad no tenía necesidad de él, el ayuntamiento o el obispado (no sé muy bien quién) lo cedió a una asociación cultural toledana llamada “El Circulo del Arte” para realizar allí exposiciones, conciertos… Pero con eso no se saca el dinero suficiente como para mantener el edificio, de modo que se dio a una empresa el uso del lugar como bar de copas. (Por favor, si algún toledano lee esto y me equivoco en algo, le pido que me corrija)

Así que ahora, la vieja iglesia es una sala de exposiciones de arte, un lugar donde se realizan monólogos, obras de teatro, una sala de conferencias, un espacio donde presentar libros, un local de conciertos… en definitiva, un espacio polivalente en el que, además, durante el día puedes tomar una cervecita con tu tapa o un café con pastas, y en el que, por la noche, puedes bailar como un descosido mientras tu grupo actúa en un fantástico escenario, el altar mayor de la iglesia; o mientras el d.j. de turno pincha buena música.

Os aseguro que uno tiene una sensación morbosa cuando baila tomándose una copa y fumándose un cigarro dentro de una iglesia. El sentimiento de estar saltándote las normas llega al colmo de la provocación cuando le plantas un besazo a tu chico. Entonces piensas: si me viera mi abuela diría que el mundo está loco.