martes, 17 de abril de 2007

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón

Leí este libro por primera vez hace 2 ó 3 años. Durante ese verano llegaron a mis manos los "grandes éxitos editoriales del momento" (El último catón de Matilde Asensi, El Código da Vinci...), pero la verdad es que no me convenció ninguno de ellos, me parecieron, más que buenas novelas, buenos guiones de cine. Historias vacías que contaban lo que ocurría a unos personajes que parecían superhéroes en lugar de seres de carne y hueso. Relatos que se leen con avidez y que no invitan a la recreación lectora ni a la reflexión poslectora.

Fue mi amiga Verónica quien me lo regaló, y en su dedicatoria escribía, con cierto tono de escepticismo: "Espero que realmente el libro merezca tanto la pena como dicen". Y es que, ya se sabe, cuando nos machacan mucho con la idea de que algo es maravilloso, en el momento en que ese algo llega a nuestras manos suele defraudarnos muchísimo. Pero lo que ocurrió fue todo lo contrario.

Supongo que el mero hecho de que la novela comience haciendo referencia a un "Cementerio de Libros Olvidados" es algo que engancha a cualquier amante de la lectura. Pero lo interesante de La sombra del viento no es sólo eso: el retrato que ofrece de la Barcelona de posguerra, la amplia galería de personajes, la plasticidad de sus descripciones, los interesantes cambios de discurso, las historias cruzadas y paralelas... La intriga me enganchó y devoré la obra. La leí en 3 o 4 días y quedé embelesada, enamorada de la historia que contaba Zafón.

Me interesé por conocer más sobre su autor, Carlos Ruiz Zafón (aunque para ello no tuve que desentrañar oscuras y dolorosas historias como Daniel Sempere hace en su búsqueda de Julián Carax). Descubrí lo que todo el mundo sabe, que ésta es su primera novela para adultos y que pretende ser también la primera de una tetralogía sobre la Barcelona de posguerra; que ha escrito guiones de cine y novela juvenil; que le habían hecho ofertas para llevar la novela al cine y que no había aceptado. Pero descubrí también el gran negocio que en torno a este autor y a sus obras ha montado la editorial Planeta, que entre otras cosas ha comprado los derechos de sus novelas anteriores a editoriales que realizaban ediciones baratas que se leían en los institutos por alumnos de la ESO, y ahora las edita con un precio muy superior y con tapas duras. Muestra de este gran negocio es una página exclusiva de la obra con juego incluido a lo Harry Potter.

Ahora, más por obligación que por devoción, he releído la novela, y me ha vuelto a enganchar. Y aunque reconozco que esta vez me ha resultado un poco "folletinesca" y predecible, una novela en la que los malos son muy malos y los buenos muy buenos; me ha vuelto a conquistar el dominio de la prosa que demuestra su autor, el perfecto retrato de espacios, el lirismo en la expresión de los sentimientos, el acierto en la caracterización de los personajes... el buen sabor de boca que te deja su lectura y el sentimiento de agradecimiento ante un autor que no se deja llevar por la moda de griales, templarios, masones y evangelios apócrifos.

lunes, 26 de marzo de 2007

Un fin de semana en Roquetas de Mar.

Aunque la temperatura de estos días no supere al sur de Alicante los 15 grados y las nubes tapen el sol, lo cierto es que ha llegado la primavera. Y el buen tiempo invita a salir de casa. Os propongo una escapada al buen tiempo, al relax y a la tranquilidad.

Estamos a un paso de Semana Santa, ¡por fin vacaciones!. Sí, pero lo cierto es que son unas vacaciones demasiado cortas: para muchos se limitan a los cuatro días que hay entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección. Y lo cierto es que algunos no gozan ni siquiera de estos días. De modo que hasta el asueto veraniego nos quedan por delante unos duros meses. Pero, ¿quién es capaz de aguantar todo ese tiempo sin hacer un paréntesis en su ajetreada vida? Os propongo el lugar donde hacerlo: Roquetas de Mar, en Almería.

En verano debe ser una ciudad cara y plagada de turistas, pero ahora, que está prácticamente vacía, se muestra como el destino ideal para descansar. Además, los grandes hoteles orientados al mar ofertan sus servicios a unos precios muy económicos durante la temporada baja. Si tenéis la intención de disfrutar del hotel, de los paseos nocturnos por la playa, de las tranquilas visitas a la ciudad... no dudéis en escoger el alojamiento en régimen de pensión completa, los precios son sorprendentemente económicos y la comida, por lo menos en el hotel en el que yo me alojé, fabulosa. Para que os sirva de ejemplo: una noche en una habitación doble, en régimen de pensión completa en el hotel Hesperia Sabinal de 4 estrellas, nos costó 90 euros. No es nada caro, ¿verdad? Pues hay muchas ofertas como ésta, echad un vistazo a Muchoviaje

Y, ¿qué os parecen las vistas que teníamos desde el balcón de la habitación?


El mar es el principal encanto de Roquetas, una ciudad con una larguísima playa de piedra. Y eso, para los alicantinos acostumbrados a la fina arena dorada es algo muy llamativo. Observad estas fotos de la playa.


La ciudad sabe aprovechar los recursos que la naturaleza ha puesto a su alcance y, junto con el turismo, la pesca es su principal actividad económica. Os aconsejo dar un paseo por el puerto, donde podréis ver cómo los pescadores preparan sus redes para nuevas jornadas de pesca.


Aparte de las maravillosas playas, hay algo que no debéis dejar de visitar(si finalmente os decidís a realizar esta escapada): el faro. Se trata de una construcción al pie de una pequeña playa de arena. El paseo que conduce hasta él y las vistas que ofrecen sus miradores, dotan a este lugar de un encanto especial.


Justo al lado del faro se encuentra el Castillo de Santa Ana. Se trata de un palacio que fue completamente restaurado entre 1997 y 2003, ya que un terremoto lo destruyó, prácticamente en su totalidad (sólo permaneció en pie el baluarte de artillería del siglo XVII) en el año 1804. La construcción del castillo original data de entre 1501 y 1522. Han realizado sobre él una restauración muy digna que no pretende hacer pasar por antiguo lo que no es, han levantado los muros caídos y han respetado la única parte que se mantuvo en pie tras el seísmo. Y la verdad es que ha quedado precioso.


Si no conocéis la ciudad, animaros a visitarla.

viernes, 9 de marzo de 2007

París II: Del Arco del Triunfo a La Défense


Éstos son dos de los lugares más visitados de París. Como podéis observar en el plano, están uno enfrente de otro, eso sí, si intentáis recorrer esa distancia andando, llevad unas buenas zapatillas, porque la distancia no es tan corta como parece. Ambos son muy bonitos y ofrecen unas vistas espectaculares, pero quizás, lo más llamativo sea el contraste entre ellos: entre la sobriedad del estilo neoclásico y la trasgresión de la arquitectura moderna.


¿Qué tal si comenzamos visitando el Arco del Triunfo? Napoléon lo construyó tras su victoria en la batalla de Austerlitz en 1805, pero su construcción no se completó hasta 1837. Es un diseño de Chalgrin y está inspirado en la arquitectura romana. Tiene 49 metros de alto y 45 de ancho. Sobre las caras exteriores están grabados los nombres de los grandes soldados y de la victorias militares de Napoléon. Y, en los muros interiores, los nombres de Generales del Imperio Francés. Dentro se puede visitar un museo dedicado a su historia y a su construcción. Y, desde arriba se puede disfrutar de una excepcional vista panorámica. A sus pies se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido, en la que una llama encendida recuerda a los soldados franceses muertos durante la Primera Guerra Mundial.


Lo cierto es que cuando un español ve de lejos este monumento, enseguida se acuerda de la Puerta de Alcalá de Madrid, pero cuando se va acercando se da cuenta que las dimensiones del arco parisino no tienen nada que ver con las del madrileño. El del Triunfo es mucho más grande, más imponente.


Desde lo alto del Arco del Triunfo, si miramos al frente vemos La Defense, un distrito de negocios que se compone, principalmente, de rascacielos de oficinas conectados por una inmensa explanada. En realidad La Defense no es un distrito perteneciente a la ciudad de París, sino que forma parte del término municipal de Puteaux.


Y es que las vistas son maravillosas...



Sin duda, lo que más llama la atención de este lugar, es el Gran Arco de la Defense, un emblema de la arquitectura moderna, diseñado por Otto Von Spreckelsen. Fue inaugurado en 1898 para conmemorar el bicentenario de la Revolución Francesa.


Y, si queréis hacer compras, éste es un lugar ideal, porque toda la explanada en la que se sitúa el Arco está rodeada de centros comerciales. En esa explanada está además la parada de metro. Llegar hasta aquí, desde el Arco del Triunfo, utilizando este medio de transporte, es cuestión de 10 minutos. Porque, lo cierto es que el metro es una de las mejores opciones para moverte por esta enorme ciudad en la que todo parece estar muy cerca hasta que uno empieza a andar.




miércoles, 7 de marzo de 2007

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

Cada año, cuando llega este día comienza la eterna discusión: ¿por qué si hay un día de la mujer no hay un día de hombre? Son muchos los que opinan que en un clima de igualdad total, días como este no tienen ningún sentido. Pero, me da la sensación, de que lo de la "igualdad total" es una utopía todavía, así que se hace necesario el recordatorio, la llamada de atención. Se hace necesario que, por lo menos una vez al año reivindiquemos los derechos de millones de mujeres que viven en condiciones de desigualdad con respecto a los varones. Y, quizás, algunos de los propósitos de este día no queden en agua de borrajas y salgan adelante.

Este día se celebra desde hace más de 80 años, con él se conmemoran en todo el mundo los esfuerzos que las mujeres han realizado por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

Para ello, en los cinco continentes, mujeres de diferentes étnias, que hablan lenguas distintas, que tienen formaciones culturales muy diversas y viven situaciones económicas y políticas muy dispares; organizan eventos para festejar este día y recordar al mundo la necesidad de otorgarles, a todas ellas, los derechos que les corresponden.

La idea de un Día Internacional de la Mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales. Hay una serie de fechas que resultan muy significativas en lo que se refiere a la historia de este día:
  • El día 28 de febrero de 1909, se celebró en Estados Unidos el primer Día Nacional de la Mujer. Se siguió celebrando esa fiesta el último domingo de febrero hasta 1913.
  • En 1910, a Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. No se estableció una fecha fija para la celebración.
  • En 1911, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
  • Entre 1913 y 1914, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.
  • En 1917, como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países
Desde entonces hasta ahora, son las Naciones Unidas las que, mediante conferencias mundiales sobre la mujer, han contribuido a que la conmemoración del día conlleve un compromiso político de todas las naciones en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.





lunes, 26 de febrero de 2007

La trampa del arenal, Margarita Nelken

Margarita Nelken nació en Madrid en 1894. Y, aunque su gran vocación fue siempre la pintura (pintó, escribió ensayos sobre grandes pintores, dio conferencias y charlas sobre este arte, realizó críticas sobre cuadros y exposiciones...), hoy nos acercamos a ella en su faceta de escritora.

Si tenemos que resaltar un rasgo de su personalidad, sin duda, hay que elegir su compromiso social. Un compromiso que le lleva, en los años 20, a ser una de la líderes del feminismo en España. Pero su defensa de la causa feminista no deja de lado el papel de la mujer como madre: para ella la esencia femenina es una mezcla de constructo social y naturaleza. Luchó por la emancipación femenina, pero siempre partiendo de la defensa de la maternidad; y, aunque, aparentemente, esto pueda resultarnos contradictorio, no lo es: ella revisa las ideas tradicionales sobre la relación de la mujer con su cuerpo, pero no niega que exista dicha relación, y esa característica fisiológica es perfectamente compatible con la emancipación de la mujer.

Centra su lucha en lo que considera la principal necesidad de la mujer de su tiempo: la educación. Considera que la mujer debe conocer su sexualidad y debe saber como mejorar su higiene sexual. Otros temas que le preocupan son la desigualdad salarial, la prostitución, la situación de las madres solteras o de los hijos ilegítimos, la igualdad jurídica de hombre y mujeres... Temas que aborda en un ensayo anterior a la obra que hoy nos ocupa, titulado La condición social de la mujer en España.

En los años 30 se afilió al Partido Socialista, y este hecho marcará un cambio con respecto a su feminismo. El partido pensaba que la reforma de las mujeres era un logro más de los que se obtendrían con la reforma socialista que tenía que llegar. Esto hizo que Nelken se centrara más en la lucha por la revolución social, y que abandonara la reivindicación directa de género. La llegada de la Guerra Civil en 1934 y su afiliación ahora al Partido Comunista, hará que se convierta en el modelo de mujer revolucionaria implicada en una lucha por el bien común. Su participación en la Guerra fue, además, muy importante, puesto que. como en esa época era diputada, tuvo poder militar durante la contienda. Defendió la labor de la mujer en la retaguardia con una gran disciplina de partido, aunque ella estuvo en el frente hasta el final. Muy significativa a este respecto, y quizás su imagen más famosa, es la foto en la que se observa a Nelken vestida de miliciana con su fusil al cinto. (Esta imagen pertenece al libro de Antonina Rodrigo, Mujeres para la historia)


Con el fin de la Guerra llegó el exilio en México, donde vivió hasta 1968, año en el que murió. Donde siguió escribiendo y cultivó su gran pasión: la pintura.

La trampa del arenal es su única novela. Fue publicada en 1924 y en ella nos cuenta la historia de la vida de Luis, un hombre perteneciente a la burguesía que deja el pueblo para estudiar en Madrid. Allí conoce a Salud, una chica sin recursos económicos que trabaja en una papelería donde disfruta soñando que un día será como esas señoras adineradas que van a comprar allí. Luis la pretende, sin mucho éxito al principio, pero la chica pierde el trabajo, y su única opción de salir adelante es aceptar ser la mantenida de un policía. De modo que acepta los requerimientos de Luis. Comienzan sus relaciones con intereses muy distintos: él pretende que aquello se quede en una simple aventura, pero ella quiere algo más. Algo que consigue cuando se queda embarazada.

Cuando la familia de él se entera de lo sucedido, hace que su hijo actúe con responsabilidad y se case con ella. Luis les promete que acabará los estudios, pero nunca lo hará. Su vida se transforma en una pesadilla: vive atrapado en un trabajo que odia y su mujer ha perdido sus imitadas formas burguesas y lo trata con desprecio; en definitiva, siente que se ha equivocado y que esa no es la vida que quiere vivir, aunque se siente condenado a esa rutina eternamente.

En este estado de desesperación conoce a Libertad, su vecina de al lado. Le llama mucho la atención su aspecto andrógino, el hecho de que siempre vaya sola, su independencia... Poco a poco establece una relación de confianza con ella, y se va dando cuenta de que ese es el tipo de relación que le gustaría tener con su esposa, que esa es la esposa que querría tener. Su padre ha muerto y Salud está en el pueblo consolando a María del Rosario, la madre de Luis; y eso le permite establecer esta amistad con su vecina.

A la vuelta de Salud, obligatoriamente la relación se enfría. La hija del matrimonio cae gravemente enferma y Luis permanece a su lado cada segundo. Cuando estos días negros pasan, Luis busca a Libertad sin encontrarla, y cuando lo hace, ésta le dice que se va a trabajar a París, que esa situación no puede seguir adelante y que lo esperará allí. Luis sabe que esa es la despedida de sus anhelos, y confirmará esa sensación cuando, a la vuelta a casa, Salud le diga que está de nuevo embarazada.

La novela nos muestra una galería de las mujeres de la época. Estableciendo una relación entre la obra y la postura ideológica de Margarita Nelken durante los años 20, debemos prestar especial atención a estas mujeres:
  • María del Rosario encarna a la burguesa tradicional. Es una mujer autoritaria que ha sabido dirigir su hogar y que asume un papel de retiro a la muerte de su esposo. Cuando él muere y se da cuenta de que está en la ruina, se niega a que sus hijas estudien para poder tener un trabajo que les permita la independencia económica; asume que tiene que esconder su vergüenza retirándose a una casa más pequeña, sin más.

  • Encarna, la amiga de Salud, mantenida de un señor rico y que los visita asiduamente, representa aquello en lo que se podría haber convertido Salud de haber optado por ser la mantenida de un policía. En ocasiones, la esposa de Luis manifiesta su agrado ante la forma de vida, llena de lujos, que lleva su amiga.

  • Salud es la mujer capaz de todo si con ello consigue lo que quiere. Y lo que ella anhela desde el primer momento es un ascenso social. Luis es el medio para conseguirlo y lo utiliza, aun sabiendo que con ello convertirá al chico en un hombre desgraciado cuya vida no tiene sentido. Utiliza la maternidad como el medio para que su marido esté a su lado, y asustada por la enfermedad de su hija, que lo es todo para ella (principalmente su visado para una vida burguesa), queda de nuevo embarazada, anulando así todas las expectativas de libertad de Luis.

  • Libertad, su vecina, representa, como su propio nombre indica, la libertad para Luis. Pero los convencionalismos vencen a la camaradería y al amor que hay entre ellos. Ella es una mujer independiente, autosuficiente, que se ha hecho a sí misma. Pero le falta algo: un hijo. En una ocasión ella comenta que lo único que le ha quedado por hacer en la vida es haber sido madre, y esto casa con las ideas de Nelken acerca de la maternidad. Quizás con esto, la autora nos quería demostrar que los hijos que para Salud son sólo moneda de cambio, para Libertad hubieran representado su realización completa como mujer; porque, al fin y al cabo, y como dice esa famosa frase, "el mundo está mal repartido".
Animaros a leerla.


jueves, 22 de febrero de 2007

París I: La Torre Eiffel

Estas Navidades estuve en París. Era la primera vez que visitaba esa ciudad y lo cierto es que estar allí me produjo sentimientos muy contradictorios: La ciudad es preciosa y entusiasma por su belleza a todo aquel que la visita; pero, para aquellos que tenemos una imagen más bohemia de la ciudad, que pensamos en ella como la cuna del decadentismo, con plazas llenas de pintores, con cafés en los que se escribe y se recita poesía... para aquellos que nos hemos quedado en una visión de la ciudad que responde más a los últimos años del XIX y primeros del XX, supone un gran choque darte cuenta de que, hoy en día, es una gran ciudad turística en la que domina, como en todas las grandes capitales, la impersonalidad.

A pesar de eso, y quizás por eso, lo que más me gustó de París no fueron sus grandes monumentos, sino sus calles y sus barrios. Os recomiendo callejear por el Barrio Latino, por la zona del Ayuntamiento y del Centro Pompidou. Es impresionante que todo el mundo esté en la calle a pesar del frío y de la molesta y continua lluvia. Y es que, lo de "Ciudad de la Luz" es un apelativo que no se ganó París por luminosidad, sino por ser la primera ciudad europea que instaló la luz eléctrica en sus calles.

Con este artículo comienzo una serie en la que os iré enseñando cositas de París. Y, como no, lo primero que me gustaría mostraros en la Torre Eiffel.

Su nombre le viene del ingeniero que la construyó con motivo de la Exposición universal de 1889, Gustave Eiffel. En sus primeros años, los parisinos consideraban este monumento como un monstruo de acero, hoy en día, sin embargo, ningún parisino duda de que se ha convertido en un símbolo, ya no sólo de la ciudad, sino de toda Francia.

Tiene una altura de 300 metros, pero, junto con la antena de radio que se encuentra en su cúspide, la torre llega a medir 324 metros. Y, ¡son muchos metros!, os lo digo yo, y te das cuenta, no sólo cuando la miras desde el suelo, sino, y sobre todo, cuando observas París desde el mirador que hay en el último piso, ¡es impresionante!

He leído en algún sitio que Gustave Eiffel, antes de construirla en París, presentó el proyecto a la ciudad de Barcelona, con motivo de la Exposición Universal que celebró esta ciudad en 1888, pero la capital catalana la rechazó porque pensaron que era una construcción demasiado extraña, y cara, y que no encajaría en la ciudad. Esto hizo que Eiffel presentara su proyecto al Ayuntamiento de París, que sí lo aceptó. Es curioso, ¿verdad?, si el ayuntamiento barcelonés hubiera dicho que sí, ahora sería, junto con los toros, el flamenco y el sol, el símbolo de nuestro país.


Pero no sólo impresiona la torre, impresionan, casi más, las colas que se forman para subir a disfrutar de las maravillosas vistas que ofrecen sus miradores. Si vais a visitarla no os despistéis: se puede subir por dos de las cuatro patas, la cola más larga es la de aquellos que suben la primera planta en ascensor, y, la corta, la de los que suben a pie. Yo os aconsejo que subáis a pie. No son demasiados escalones y te permite observar más de cerca los entresijos de la torre. Una vez allí, si estáis cansados de tanta escalera, podréis acceder al resto de plantas utilizando los ascensores, pero no creáis que su precio está incluido en la entrada que plagasteis al principio, se paga a parte. Pero si ya has llegado hasta allí, no puedes plantarte, hay que subir hasta arriba, y no sólo por las vistas, que son maravillosas, sino también por la impresionante subida en ascensor.
Aquí tenéis algunas fotos de la ciudad desde los miradores de la Torre Eiffel:


Y por último deciros que hay que ver la Torre de día, pero también de noche. Porque su principal encanto reside en su espectacular iluminación.

viernes, 16 de febrero de 2007

¿Has oído hablar de Marcos Ana?


Yo no, no había oído nunca ese nombre. Y realmente no lo oí, sino que lo leí; y fue en un artículo que él mismo escribió con motivo de un homenaje que se brindó a María Teresa León en un curso de verano de la Universidad del Escorial. En él contaba cómo había sido su vida durante la Guerra Civil y el posterior franquismo. Y, me atrajo tanto su historia y su forma de contarla, que decidí investigar sobre él.

Marcos Ana es el seudónimo del poeta Fernando Macarro Castillo. Nació en 1921 en una familia de campesinos. Nada más comenzar la guerra decidió alistarse en las filas republicanas, pero era demasiado joven, de modo que tuvo que esperar hasta 1938 para hacerlo. El final de la guerra se acercaba y él no pertenecía al bando de los vencedores, de modo que se retiró a Alicante. En su puerto se refugió esperando la llegada de un buque que los rescatase, pero este no llegó y fue apresado por el bando franquista. Su destino fue un campo de concentración de Albatera, donde estuvo pocos días, pues pronto escapó. Pero fue nuevamente detenido y condenado a muerte. Fue encarcelado en el penal de Burgos, y a la espera del cumplimiento de su condena sufrió palizas, insultos, hambre, frío, períodos de incomunicación y vejaciones. Pero siempre fue el valiente compañero que alentaba a la resistencia. Resistencia que atambién organizaba: mantenía correspondencia, burlado toda la seguridad de la prisión, con exiliados republicanos; organizaba obras de teatro, a escondidas de los funcionarios, en la prisión; realizaba, siempre en la más absoluta clandestinidad, homenajes a la República; organizó una biblioteca de "libros prohibidos" que burlaban todos los controles y que lograban entrar en la prisión...

Además, en estos largos años durante los que permaneció en la cárcel, se aficionó a la lectura de los clásicos. En la poesía encontraba una vía de escape, y en la década de los 50 comenzó a escribir sus primeros poemas, y lo hizo con el seudónimo de Marcos Ana. Y gracias a ellos, aunque Fernando Macarro estuviera encerrado, su voz no lo estaba. Una voz que llamaba a combatir la Dictadura con la palabra y que hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Y que encontraba cobijo entre los intelectuales exiliados que vivían fuera de nuestras fronteras, y los que se quedaron y callaron sus voces y sus corazones. Éstos, junto con Amnistía Internacional, pidieron su liberación, y la consiguieron en 1961. Claro está que esto no le permitió vivir en su país añorado, y tras permanecer varios años en París, volvió a España en 1936.

Desde el día que supe de él busco desesperadamente sus poemas. Y no he tenido toda la suerte que me gustaría, pues apenas he encontrado algunas páginas en Internet en las que leer algunos de ellos. A ver qué os parece éste que es puramente autobiográfico:

MI CORAZÓN ES PATIO
1.
La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.
2.
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio.)

3.
A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces digo: "El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando".
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.
"Es la vida", me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho...
Pero es soñar despierto.
(Mi reja es el costado
de un sueño que da al campo),
4.
Amanezco, y aya todo
-fuera del sueño- es patio:
Un patio donde giran
los hombres sin espacio.
¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
u otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.

(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos.)

5.
Ya ni el sueño me lleva

hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo
-hasta en el sueño- es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un PATIO.
(UN PATIO DONDE GIRAN
LOS HOMBRES SIN DESCANSO)

Aquí podéis encontrar un estudio sobre su obra poética
Si os apetece verlo y escucharlo.
Y si queréis leer sus poemas.