lunes, 4 de junio de 2007

La Fortaleza del Sol, Lorca.


Hace unos meses nos regalaron, a mi chico y a mi, uno de estos bonos que te permiten alojarte gratuitamente en un Parador (gracias Antonio), caducaba ese fin de semana, así que nos pusimos manos a la obra en busca de un lugar cercano y con disponibilidad inmediata. La búsqueda no nos fue lo bien que nos hubiera gustado, a esas alturas, el único Parador en 400 kilómetros a la redonda disponible era el de Puerto Lumbreras. Como se deduce de lo dicho hasta ahora, comprenderéis que el establecimiento no respondía, exactamente a lo que uno piensa que es un Parador, (Antonio, no te tomes la crítica al Parador como algo personal, sabes que puedes contar con nosotros cada vez que no sepas qué hacer con un bono de hotel): Está justo al lado de una carretera nacional que, en su reconstrucción se ha llevado prácticamente todo el jardín; el suelo de las habitaciones, por lo menos de la nuestra, no estaba recto, tal era la inclinación, que una de las patas de una de las dos camas, se quedaba en el aire; el hall necesita una urgente redecoración… en definitiva, que este no es precisamente el Parador idílico en el que uno encuentra la tranquilidad y el sosiego que no tiene en su vida cotidiana. Lo que si encontramos es la maravillosa cocina de los Paradores y el excelente trato de los que trabajan en ellos. En eso no hay distincion entre el de Puerto Lumbreras y cualquier otro.

De vuelta a casa, después de ver, en media hora la ciudad que nos alojaba, pasamos por Lorca. Habíamos oído muchas veces en la radio eso de Lorca, ciudad medieval”, y nos picaba la curiosidad. Faltaban unos días para Semana Santa, y el pueblo estaba engalanado y las avenidas principales estaban llenas de palcos para ver las procesiones. No teníamos demasiado tiempo, de modo que nos pasamos por el “Centro de Visitantes”, un antiguo convento del siglo XVIII, allí una chica nos informó de lo mucho que su pueblo ofrecía al turista, y, como no teníamos demasiado tiempo para poder disfrutar de todo, fuimos directamente al castillo, a la Fortaleza del Sol.


Hacía un sol de justicia cuando llegamos al castillo, y la verdad es que creo que nosotros, junto con 2 grupos de amigos que vimos por allí, éramos los únicos visitantes. Como era temporada baja, con la entrada, que si no recuerdo mal costaba 3 euros, nos dieron un audioguía. Todos sabemos lo pesado que puede resultar el palo ese, y me da la sensación de que los encargados de la Fortaleza también lo saben, porque nos estuvo comentando la chica de recepción, que durante la temporada alta y en cualquier temporada, con motivo de excursiones escolares, el castillo se enseña de una manera bien distinta. Al parecer, tras pasar por el "túnel del tiempo" (una densa cortina de humo), apareces en la Edad Media, y son actores que recrean a los lugareños de antaño, los que te lo muestran y te cuentan historias que allí tuvieron lugar.


Alfonso X El Sabio comen la construcción de esta fortaleza que fue terminada en el siglo XIX. El único elemento que queda del siglo XII es la Torre Alfonsina que está en plena restauración. Si observáis la foto, veréis que detrás de ella hay una gran grúa, y es que tras ella se está construyendo un Parador Nacional. La recepcionista nos contó que al hacer los cimientos encontraron las ruinas de una sinagoga del siglo XII, y que estaban trabajando en ellas para que fueran visitables pasando por un pasillo desde el hotel que llevaría a la Torre.

En Lorca, no sólo están sabiendo aprovechar su patrimonio, desde el punto de vista turístico, sino que, además, lo están haciendo con gran originalidad. Nosotros tenemos pendiente una nueva visita a la Fortaleza del Sol ahora, en temporada alta. Además, sólo vimos de pasada su preciosa plaza y los bonitos edificios de la ciudad, de modo que, cuando esté hecho ese Parador que ahora está en construcción, si de nuevo tenemos suerte y nos vuelven a regalar el alojamiento de una noche, iremos a disfrutarlo en este futuro hotel que sí parece ser uno de esos hoteles en los que el viajero encuentra la forma de liberarse "del pesado fardo de sus preocupaciones".

sábado, 2 de junio de 2007

Entre visillos, Carmen Martín Gaite.

Tras la Guerra Civil muchos de los novelistas que habían comenzado unos años antes sus carreras salieron al exilio. Allí continuaron su carrera literaria, pero sus obras no llegaron a España hasta muchos años después, de modo que no pudieron servir de apoyo a los nuevos escritores que surgían en esos años. Los que se quedaron, llevados por las circunstancias políticas, escriben obras en las que, en la mayoría de los casos, no se hace ninguna mención de la guerra o la posguerra. Son obras que tienden al escapismo, adscritas a un realismo crudo al que se dio el nombre de “tremendismo”, y en las que se intuye cierta crítica social.

Con este panorama comienzan a escribir los autores que se han clasificado tradicionalmente como “Generación del medio siglo”. La mayoría de ellos tienen estudios universitarios y manifiestan una gran preocupación social. Se dan a conocer al gran público gracias a los premios literarios, sobre todo al Nadal. Casi todos comienzan sus andaduras literarias cultivando el relato breve. Y, tanto en esas primeras composiciones, como en las posteriores predomina la objetividad: realizan verdaderos retratos de lo que les rodea. Para ello recrean el habla coloquial; hacen aparecer en sus obras a personajes marginales, dedicados a oficios pobres (fábricas, minas, pesca…) o delincuentes; ambientan muchas de sus obras en el mundo rural; utilizan técnicas impresionistas; retratan el éxodo rural… En muchas ocasiones la historia es lo de menos, lo que realmente interesa es mostrar un retrato de la sociedad del momento. De ahí que a este tipo de novelas se le llame “novela objetivista”.

Entre visillos de Carmen Martín Gaite, publicado en 1957, es un ejemplo claro de este tipo de novelas. Refleja la vida de un grupo de chicas de una ciudad de provincias. La trama, la llegada de Pablo Klein, un atractivo profesor de alemán, y lo que ocurre a su alrededor, no es más que la excusa para mostrarnos la opresión que la sociedad provinciana ejerce sobre sus habitantes que ven la vida pasar a través de los visillos de sus ventanas sin tener la valentía de hacer nada.

El conformismo, el aburrimiento, la falta de imaginación, la desilusión… son características comunes a todas las chicas: Julia mantiene una relación a distancia con un chico que estudia cine en Madrid y al que no puede ir a visitar porque “estaría mal visto”, vive dejándose llevar por la conducta que le impone su tía y por lo que su novio desea de ella. Mercedes es su hermana, enamorada de Federico, un pretendiente de Julia, en lugar de hablarle directamente de sus sentimientos, se acerca a él con el pretexto de ayudarle en la conquista de su hermana. Elvira parece, a simple vista, la más lanzada y decidida de todas, sin embargo, el luto por la muerte de su padre y su falta de decisión, la condenarán a un matrimonio con un hombre al que no quiere, pero al que es capaz de dominar, en lugar de una vida más sincera junto al hombre del que está enamorada, Pablo Klein. Gertru, con tan sólo 17 años prepara su boda con un piloto de aviones. Sabe que el matrimonio no le traerá la felicidad, la privará de poder continuar estudiando en el instituto y de la compañía de Natalia. Natalia calla y no cuenta a su amiga que su novio está con otras chicas, ella sí continúa sus estudios en el instituto, enamorada de Pablo Klein, da la impresión de ser la única capaz de ser un día la que se lance a vivir su vida en lugar de verla pasar.

Es indudable el valor que esta novela tiene dentro de la historia de la literatura española, pero, al leerla uno se da cuenta de que no es solamente eso, un titulo de los que te aprendes cuando estudias literatura en el instituto; sino que se trata de una apasionante novela que te atrapa desde el primer momento, a pesar de que apenas pasa nada, apenas hay acción en ella. Pero la descripción de la cotidianidad, el objetivo retrato social, de unos personajes tan normales, te emocionan.

Carmen Martín Gaite ha sido y es una de las escritoras de mas éxito de los últimos años dentro y fuera de nuestras fronteras. Nació en Salamanca el 8 de diciembre de 1925. Escribió cuentos, obras de teatro, novelas, ensayos. Gracias a la calidad de su literatura, fue la primera mujer a la que se le concede el Premio Nacional de las Letras. Pero este no es el único premio en su haber, fue una de las personas más, y mejor, premiadas del mundo de la literatura; obtuvo el Príncipe de Asturias en 1988 compartido con el poeta gallego José Ángel Valente [1929-2000], el Premio Acebo de Honor en 1988 como reconocimiento a toda su obra, el Premio Castilla y León de las Letras en 1992, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 1997, Pluma de Plata del Círculo de la Escritura otorgada en junio de 1999 , con su ensayo Usos amorosos de la posguerra española recibió en 1987 el Premio Anagrama de Ensayo y el Libro de Oro de los libreros españoles. En 2000 se le diagnostica un cáncer que cerca de mes y medio después acabará con su vida el 23 de julio en una clínica de Madrid.

viernes, 1 de junio de 2007

Cabo de Gata.

Después de estar tanto tiempo sin contaros nada, hoy vuelvo al blog para hablaros del Parque Natural de Cabo de Gata. Se encuentra en la provincia de Almería, y, sin duda, junto con las playas de Calblanque y Calnegre, es uno de los últimos reductos de tierra virgen que quedan en el Levante español.

El Parque es muy grande, tiene unas 38.000 hectáreas, y la perfecta arquitectura de rocas, arena y mar, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de paisajes maravillosos, de imágenes que nos remiten a su origen volcánico, y que no te importa estar observando durante horas.

Si sois aventureros y os gusta disfrutar de la naturaleza teniendo los pies en el suelo y no en el coche, tened en cuenta hay un gran numero de rutas de senderismo que os ofrecerán la posibilidad de poder hacerlo.

Uno de los lugares más bonitos del parque es el faro. Aunque no es una construcción demasiado grade, resulta imponente. Contribuyen a crear ese efecto, en primer lugar, la "carreterilla" que te lleva hasta allí: estrecha, llena de curvas, apoyada en precipicios… ¡y pensar que se trata de una antigua Nacional! Pero, a pesar del susto que te entra cuando te encuentras con un coche que viene de cara, las vistas durante todo el trayecto, son espectaculares.

Otra de las cosas que ayuda a crear esa sensación de grandeza del faro, es el lugar donde se asienta: una gran montaña de toca que sale al mar en forma de península, y que se rodea de cientos de pequeñas rocas sobre las que las olas golpean sin parar.

Pero son el cálido sol, el fuerte viento, el olor a salitre, el vuelo de los pájaros, el ruido de las olas… los que te piden que te sientes en una roca a embelesarte con lo que ves y con lo que sientes, y a olvidar, durante un ratito, que al día siguiente tienes que volver al trabajo.

Os recomiendo que visitéis el lugar y que aprovechéis para comer, muy bien, en cualquiera de los restaurantes que encontrareis de camino al faro, en todos ellos sirven un pescado fresquísimo que ha sido capturado en las aguas que veréis por la ventana.

martes, 17 de abril de 2007

La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón

Leí este libro por primera vez hace 2 ó 3 años. Durante ese verano llegaron a mis manos los "grandes éxitos editoriales del momento" (El último catón de Matilde Asensi, El Código da Vinci...), pero la verdad es que no me convenció ninguno de ellos, me parecieron, más que buenas novelas, buenos guiones de cine. Historias vacías que contaban lo que ocurría a unos personajes que parecían superhéroes en lugar de seres de carne y hueso. Relatos que se leen con avidez y que no invitan a la recreación lectora ni a la reflexión poslectora.

Fue mi amiga Verónica quien me lo regaló, y en su dedicatoria escribía, con cierto tono de escepticismo: "Espero que realmente el libro merezca tanto la pena como dicen". Y es que, ya se sabe, cuando nos machacan mucho con la idea de que algo es maravilloso, en el momento en que ese algo llega a nuestras manos suele defraudarnos muchísimo. Pero lo que ocurrió fue todo lo contrario.

Supongo que el mero hecho de que la novela comience haciendo referencia a un "Cementerio de Libros Olvidados" es algo que engancha a cualquier amante de la lectura. Pero lo interesante de La sombra del viento no es sólo eso: el retrato que ofrece de la Barcelona de posguerra, la amplia galería de personajes, la plasticidad de sus descripciones, los interesantes cambios de discurso, las historias cruzadas y paralelas... La intriga me enganchó y devoré la obra. La leí en 3 o 4 días y quedé embelesada, enamorada de la historia que contaba Zafón.

Me interesé por conocer más sobre su autor, Carlos Ruiz Zafón (aunque para ello no tuve que desentrañar oscuras y dolorosas historias como Daniel Sempere hace en su búsqueda de Julián Carax). Descubrí lo que todo el mundo sabe, que ésta es su primera novela para adultos y que pretende ser también la primera de una tetralogía sobre la Barcelona de posguerra; que ha escrito guiones de cine y novela juvenil; que le habían hecho ofertas para llevar la novela al cine y que no había aceptado. Pero descubrí también el gran negocio que en torno a este autor y a sus obras ha montado la editorial Planeta, que entre otras cosas ha comprado los derechos de sus novelas anteriores a editoriales que realizaban ediciones baratas que se leían en los institutos por alumnos de la ESO, y ahora las edita con un precio muy superior y con tapas duras. Muestra de este gran negocio es una página exclusiva de la obra con juego incluido a lo Harry Potter.

Ahora, más por obligación que por devoción, he releído la novela, y me ha vuelto a enganchar. Y aunque reconozco que esta vez me ha resultado un poco "folletinesca" y predecible, una novela en la que los malos son muy malos y los buenos muy buenos; me ha vuelto a conquistar el dominio de la prosa que demuestra su autor, el perfecto retrato de espacios, el lirismo en la expresión de los sentimientos, el acierto en la caracterización de los personajes... el buen sabor de boca que te deja su lectura y el sentimiento de agradecimiento ante un autor que no se deja llevar por la moda de griales, templarios, masones y evangelios apócrifos.

lunes, 26 de marzo de 2007

Un fin de semana en Roquetas de Mar.

Aunque la temperatura de estos días no supere al sur de Alicante los 15 grados y las nubes tapen el sol, lo cierto es que ha llegado la primavera. Y el buen tiempo invita a salir de casa. Os propongo una escapada al buen tiempo, al relax y a la tranquilidad.

Estamos a un paso de Semana Santa, ¡por fin vacaciones!. Sí, pero lo cierto es que son unas vacaciones demasiado cortas: para muchos se limitan a los cuatro días que hay entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección. Y lo cierto es que algunos no gozan ni siquiera de estos días. De modo que hasta el asueto veraniego nos quedan por delante unos duros meses. Pero, ¿quién es capaz de aguantar todo ese tiempo sin hacer un paréntesis en su ajetreada vida? Os propongo el lugar donde hacerlo: Roquetas de Mar, en Almería.

En verano debe ser una ciudad cara y plagada de turistas, pero ahora, que está prácticamente vacía, se muestra como el destino ideal para descansar. Además, los grandes hoteles orientados al mar ofertan sus servicios a unos precios muy económicos durante la temporada baja. Si tenéis la intención de disfrutar del hotel, de los paseos nocturnos por la playa, de las tranquilas visitas a la ciudad... no dudéis en escoger el alojamiento en régimen de pensión completa, los precios son sorprendentemente económicos y la comida, por lo menos en el hotel en el que yo me alojé, fabulosa. Para que os sirva de ejemplo: una noche en una habitación doble, en régimen de pensión completa en el hotel Hesperia Sabinal de 4 estrellas, nos costó 90 euros. No es nada caro, ¿verdad? Pues hay muchas ofertas como ésta, echad un vistazo a Muchoviaje

Y, ¿qué os parecen las vistas que teníamos desde el balcón de la habitación?


El mar es el principal encanto de Roquetas, una ciudad con una larguísima playa de piedra. Y eso, para los alicantinos acostumbrados a la fina arena dorada es algo muy llamativo. Observad estas fotos de la playa.


La ciudad sabe aprovechar los recursos que la naturaleza ha puesto a su alcance y, junto con el turismo, la pesca es su principal actividad económica. Os aconsejo dar un paseo por el puerto, donde podréis ver cómo los pescadores preparan sus redes para nuevas jornadas de pesca.


Aparte de las maravillosas playas, hay algo que no debéis dejar de visitar(si finalmente os decidís a realizar esta escapada): el faro. Se trata de una construcción al pie de una pequeña playa de arena. El paseo que conduce hasta él y las vistas que ofrecen sus miradores, dotan a este lugar de un encanto especial.


Justo al lado del faro se encuentra el Castillo de Santa Ana. Se trata de un palacio que fue completamente restaurado entre 1997 y 2003, ya que un terremoto lo destruyó, prácticamente en su totalidad (sólo permaneció en pie el baluarte de artillería del siglo XVII) en el año 1804. La construcción del castillo original data de entre 1501 y 1522. Han realizado sobre él una restauración muy digna que no pretende hacer pasar por antiguo lo que no es, han levantado los muros caídos y han respetado la única parte que se mantuvo en pie tras el seísmo. Y la verdad es que ha quedado precioso.


Si no conocéis la ciudad, animaros a visitarla.

viernes, 9 de marzo de 2007

París II: Del Arco del Triunfo a La Défense


Éstos son dos de los lugares más visitados de París. Como podéis observar en el plano, están uno enfrente de otro, eso sí, si intentáis recorrer esa distancia andando, llevad unas buenas zapatillas, porque la distancia no es tan corta como parece. Ambos son muy bonitos y ofrecen unas vistas espectaculares, pero quizás, lo más llamativo sea el contraste entre ellos: entre la sobriedad del estilo neoclásico y la trasgresión de la arquitectura moderna.


¿Qué tal si comenzamos visitando el Arco del Triunfo? Napoléon lo construyó tras su victoria en la batalla de Austerlitz en 1805, pero su construcción no se completó hasta 1837. Es un diseño de Chalgrin y está inspirado en la arquitectura romana. Tiene 49 metros de alto y 45 de ancho. Sobre las caras exteriores están grabados los nombres de los grandes soldados y de la victorias militares de Napoléon. Y, en los muros interiores, los nombres de Generales del Imperio Francés. Dentro se puede visitar un museo dedicado a su historia y a su construcción. Y, desde arriba se puede disfrutar de una excepcional vista panorámica. A sus pies se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido, en la que una llama encendida recuerda a los soldados franceses muertos durante la Primera Guerra Mundial.


Lo cierto es que cuando un español ve de lejos este monumento, enseguida se acuerda de la Puerta de Alcalá de Madrid, pero cuando se va acercando se da cuenta que las dimensiones del arco parisino no tienen nada que ver con las del madrileño. El del Triunfo es mucho más grande, más imponente.


Desde lo alto del Arco del Triunfo, si miramos al frente vemos La Defense, un distrito de negocios que se compone, principalmente, de rascacielos de oficinas conectados por una inmensa explanada. En realidad La Defense no es un distrito perteneciente a la ciudad de París, sino que forma parte del término municipal de Puteaux.


Y es que las vistas son maravillosas...



Sin duda, lo que más llama la atención de este lugar, es el Gran Arco de la Defense, un emblema de la arquitectura moderna, diseñado por Otto Von Spreckelsen. Fue inaugurado en 1898 para conmemorar el bicentenario de la Revolución Francesa.


Y, si queréis hacer compras, éste es un lugar ideal, porque toda la explanada en la que se sitúa el Arco está rodeada de centros comerciales. En esa explanada está además la parada de metro. Llegar hasta aquí, desde el Arco del Triunfo, utilizando este medio de transporte, es cuestión de 10 minutos. Porque, lo cierto es que el metro es una de las mejores opciones para moverte por esta enorme ciudad en la que todo parece estar muy cerca hasta que uno empieza a andar.




miércoles, 7 de marzo de 2007

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

Cada año, cuando llega este día comienza la eterna discusión: ¿por qué si hay un día de la mujer no hay un día de hombre? Son muchos los que opinan que en un clima de igualdad total, días como este no tienen ningún sentido. Pero, me da la sensación, de que lo de la "igualdad total" es una utopía todavía, así que se hace necesario el recordatorio, la llamada de atención. Se hace necesario que, por lo menos una vez al año reivindiquemos los derechos de millones de mujeres que viven en condiciones de desigualdad con respecto a los varones. Y, quizás, algunos de los propósitos de este día no queden en agua de borrajas y salgan adelante.

Este día se celebra desde hace más de 80 años, con él se conmemoran en todo el mundo los esfuerzos que las mujeres han realizado por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

Para ello, en los cinco continentes, mujeres de diferentes étnias, que hablan lenguas distintas, que tienen formaciones culturales muy diversas y viven situaciones económicas y políticas muy dispares; organizan eventos para festejar este día y recordar al mundo la necesidad de otorgarles, a todas ellas, los derechos que les corresponden.

La idea de un Día Internacional de la Mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales. Hay una serie de fechas que resultan muy significativas en lo que se refiere a la historia de este día:
  • El día 28 de febrero de 1909, se celebró en Estados Unidos el primer Día Nacional de la Mujer. Se siguió celebrando esa fiesta el último domingo de febrero hasta 1913.
  • En 1910, a Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. No se estableció una fecha fija para la celebración.
  • En 1911, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
  • Entre 1913 y 1914, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.
  • En 1917, como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países
Desde entonces hasta ahora, son las Naciones Unidas las que, mediante conferencias mundiales sobre la mujer, han contribuido a que la conmemoración del día conlleve un compromiso político de todas las naciones en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.